• Pascua de Resurrección de Jesús

    Cantemos con alegría: ¡Aleluya!

    “Estamos en plena alegría por el Día de Pascua. Hoy nuestros corazones exultan en un festejo de gozo espiritual, hoy nuestra mente se olvida de las cosas terrenales para elevarse hacia las celestiales. Nuestro mismo cuerpo parece que disminuya su peso para correr con más velocidad hacia el regocijo de las sagradas solemnidades. El Cielo nos habla de alegría, la tierra con su lenguaje nos indica la felicidad; todo nos invita a alegrarnos con estas palabras: “Consuélense mutuamente, Cristo Jesús resucitó como lo había dicho. Apresúrense todos a adorar a Jesús y decirle: ¡Aleluya, Aleluya! Afligidas colinas de Sión, alégrense: ¡Cristo Jesús resucitó como lo ha preanunciado!. Piadosas mujeres que vienen cubiertas por el velo de la profunda tristeza, alégrense: ¡Cristo Jesús ha resucitado!”  (Luis Guanella, Scritti, Vol. 1º, pág. 92).

     

    Con las palabras de nuestro Santo Fundador, les auguro: ¡Feliz Pascua de Resurrección!

    Copioun poético versopuesto en los labios de María Magdalena: “He llegado hasta la loza del jardín con el corazón y el alma en tinieblas: ¡quiero velar a mi amado!

    Me quedaré junto a su tumba: en ningún otro lugar podría hallar descanso y paz para mi espíritu. La gruta está vacía, su cuerpo ya no está: sepulcro abierto, pregunta muda: ¿quién podría aguantar este silencio? ¿Quién me llama? Una sola palabra me basta para saberlo: ¡es Él! Iré a decir su Nombre a todos mis hermanos”.

     

    Nosotros buscamos a Jesús en un sepulcro y queremos encerrarlo en un relicario, pero la tumba está vacía. ¡Dios está en otra parte!, ¿no sabemos dónde lo han puesto?

    Dios eligió su morada en todo corazón que ama; allí lo buscamos y allí lo encontramos. El amor es el único camino de la fe. “Suéltame”… porque el amor siempre está adelante, precede y guía. Jesús resucitado es el camino, a partir de la Pascua y para siempre. Él recorre nuestros caminos, los cuales anuncian el Reino de Dios. Él es la Vida que asume nuestras muertes, nuestras pequeñas muertes de cada día y la muerte última y definitiva, porque tenemos una semilla de Vida sin fin.

    En adelante, su cuerpo somos nosotros porque Dios eligió su morada en el corazón que ama, y nos dice: “¡Anda a mis hermanos!”

    “Entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahvéh con ellos!

    ¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahvéh, el gozo nos colmaba!” (Salmo 125, 2-3)

    El Papa Francisco, en su mensaje de Cuaresma había dicho: “la Palabra es un don. El otro es un don”. En el gozo de la Pascua, el Santo Padre nos invita a abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don.

    Podemos decirnos unos a otros:“Tengo necesidad de la alegría de tu corazón.

    Hermano, el más grande “servicio” que espero de ti es el de la alegría pascual.

    El gozo de los superficiales, de los satisfechos, de los mediocres, de los ricos, de los condenados a placeres forzados, de los esclavos de las apariencias, de los vanidosos… ya lo conozco y sé lo que es.

    Tengo necesidad de la alegría de una persona que se jugó la vida entera por Cristo. Me interesa ésta. Tengo que descubrirla, conocerla de cerca, mirarla a la cara y aprenderla. No la escondas, por favor. Deseo ardientemente saber qué es Dios en ti, qué transforma en ti. Qué produce Dios en una persona que vive únicamente para Él. Qué sucede cuando Dios llena toda una vida, cuando ocupa todo un corazón, pensamientos, acciones, sentimientos, fuerza y voluntad. Tu alegría sea la presencia del Señor resucitado en tu vida. Tengo pruebas del Calvario, de tus sufrimientos; ahora espero pruebas de tu resurrección y transfiguración. Necesito una catequesis de la alegría, empezando por el abecedario de la sonrisa y la simpatía”.

     

    Van unas frases del PEG, los quilates del don del otro, para que Cristo resucitado viva en cada uno de nosotros y en nuestra gran Familia:

     

    Imagen de Dios:“Por esta semejanza con Dios, el hombre es un ser único e irrepetible, capaz de amar” (3, 13)

    Tu dignidad:“Intentamos, por tanto, mantener viva y acrecentar la conciencia de su dignidad y su vocación, abrir sus corazones a la pura alegría de vivir” (14, 69)

    Cuidemos el corazón:“Deseamos, sobre todo, ayudarles a tener un corazón de oro, capaz de acogida sincera… generoso y dispuesto a ayudar a los otros” (14, 69)

    El vínculo del amor: “Nos esforzamos para que las personas abran sus corazones al amor”. “Que el mandamiento del amor fraterno sea la estrella que guíe nuestras relaciones con los demás”. “Que podamos convertir nuestra propia existencia en regalo permanente al prójimo, más aún si está necesitado” (15, 73).

    Confianza: “La confianza se manifiesta cuando uno abre su corazón al otro con sinceridad, sin miedos, cuando nos ayudamos y animamos mutuamente con el consejo amigo y la corrección fraterna (37, 167).

    Alegría: “La alegría nos aleja de un trato brusco y agrio, y envuelve la relación de cordialidad, de atenciones y detalles” (38. 172)

     

    Concluyo con un pensamiento de nuestras Constituciones: nos une un vínculo tan profundo que nos pertenecemos mutuamente, y nuestro bien más querido, el tesoro y regalo más grande son los hermanos de la comunidad (cfr. C. 19).

    Glorificamos al Padre que nos ha reunido y salvado en Cristo resucitado (cfr. C. 33).

    ¡Damos gracias al Dios de la Vida, aleluya, porque de madrugada ha rodado la piedra, aleluya!

    ¡Bendito sea Dios Padre por la mañana de Pascua, en que la vida estalla en una explosión de alegría! Y cante con entusiasmo la Familia guanelliana: ¡Aleluya!

     

    Pascua de Resurrección del Señor, 2017

     

    P. Carlos Blanchoud

    Padre Provincial

Copyright© 2014-2017 Provincia Cruz del Sur, Dónovan 1652 (1770) Tapiales, guanellianoscruzdelsur@gmail.com

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