En la Fiesta de San Luis Guanella ESCUCHANDO EL GRITO DE LOS POBRES

Estimados, con artículos de la revista “Servire”, armé este mensaje para los guanellianos/as, en ocasión de la próxima Fiesta de San Luis Guanella.

Los santos son campeones que fueron premiados con el trofeo de la santidad y entregados por la Iglesia a sus hijos, como modelos para ser imitados.

Los ojos que admiran a Don Guanella son sobre todo los ojos de los pobres, de esa pobreza con la cual comienza la danza gozosa de las Bienaventuranzas evangélicas.

Don Guanella ha desposado en modo radical “nuestra señora la pobreza”. Él era un discípulo de san Francisco de Asís y, como terciario franciscano, sabía que la primera letra del alfabeto de la santidad evangélica es la pobreza. En las Florecillas, efectivamente se lee que la pobreza “es esa virtud celestial por la cual todas las cosas terrenas y transitorias son pisoteadas”, y se encuentra de esta manera un camino allanado para llegar a Dios.

El espíritu de pobreza nos ofrece una mirada capaz de descubrir el verdadero sentido de las cosas, como así también la capacidad de leer, en el rostro del pobre, las necesidades del cuerpo y del alma.

Santa Teresa de Ávila, por sus escritos, había enseñado al Padre Luis que “los verdaderos pobres no hacen ruido”, por eso él había afinado el oído para sacar a la luz las pobrezas abandonadas, las escondidas por pudor y las personas abandonadas a sí mismas en una vida vegetativa.

Jesús ha dilatado el corazón de Don Guanella y le ha infundido una sensibilidad tan aguda, que le impedía seguir de largo frente a una persona sufriente. Juntando hombres y mujeres de buena voluntad, Don Guanella multiplicó los caminos del “buen samaritano”, alargó los confines de su amor hasta las periferias del mundo, de manera que “ninguno quede excluido del amor del Padre Dios” ni privado de una caricia humana.

La Iglesia, como madre y maestra de vida, cada año, en la liturgia, hace revivir la alabanza y la gratitud a Dios, haciendo caminar al pueblo de Dios en la luminosa y gran lista de hombres y mujeres santos. Cada día dedicado a un santo, cada día el ejemplo de un talento multiplicado, cada día un guardián del faro, para indicarnos el puerto seguro de la existencia.

Por eso, en todos los Continentes, el próximo martes 24 de octubre, la santa madre Iglesia despierta los ojos de las Hermanas, de los Sacerdotes, de los Hermanos, de los Cooperadores, de todos los Laicos, de la gran Familia guanelliana, para admirar con los ojos brillantes de gratitud, las virtudes y obras de nuestro Santo Fundador, para sumergirnos en la nostalgia de una santidad conquistada y salir regenerados, con deseos evangélicos concretos, para obrar a favor de quien tiene necesidades de actos de amor, con la irradiación de una misericordia infinita.

Junto a la Fiesta de San Luis Guanella tenemos el mensaje del Papa en ocasión de la Primera Jornada Mundial de los Pobres, que será celebrada el 19 de noviembre; es una invitación a “compartir” para no amar sólo de palabra, sino con los hechos, como San Francisco de Asís. Los pobres no son simples destinatarios de una piadosa práctica de voluntariado. Los “miles de rostros” de la pobreza y la “riqueza desfachatada” de pocos privilegiados. Una semana de iniciativas en las parroquias, en las casas, en el barrio, en las escuelas, hogares y techos fraternos.

El mundo de hoy no sabe, o no quiere ver de manera clara, la pobreza y los pobres. Sin embargo sus miles de rostros nos interpelan cada día -hombres, mujeres, niños ultrajados y ofendidos- ante los cuales nuestra “riqueza desfachatada” sólo produce indiferencia. El Papa Francisco enumera todos esos rostros, y, en el mensaje para la primera Jornada Mundial de los Pobres, pide a toda la comunidad cristiana, que asuma el estilo del compartir, enseñado por San Francisco de Asís, cuando se encontró con el leproso. Sin un “pero…” y sin un “tal vez...”.

Desde siempre, la Iglesia escuchó el grito de los pobres, y si bien hubo momentos en que los cristianos se dejaron contagiar por la mentalidad mundana, muchísimas páginas de historia, en estos dos mil años, fueron escritas por cristianos y especialmente por Fundadores de Congregaciones -como Don Guanella- que con tanta sencillez y humildad, y con generosa fantasía de la caridad, sirvieron a sus hermanos más pobres.

“Los pobres no son un problema; son un recurso en dignidad que nos ayuda a entender la verdad esencial del Evangelio”. Estas palabras del Papa Francisco alargan la mirada sobre los campos de la vida donde invertimos el capital del carisma que el Espíritu Santo nos donó. Nuestras parroquias, colegios, hogares, techos fraternos, comunidades de acogida, centros de día, etc., religiosos y laicos, ¡cuánto amor brindan a los pobres!

Para la espiritualidad del carisma Guanelliano, la nueva Jornada es un incentivo para seguir viviendo concretamente el patrimonio de gracia y de compromiso, como consecuencia de la Solemnidad de la Madre de la Divina Providencia. Esta fiesta de Nuestra Señora abre siete días de entrenamiento para la “gran Fiesta de los pobres”, deseada por el Papa Francisco para el domingo 19 de noviembre.

¡Qué hermoso y genial invento del Santo Padre! Vamos a aprovechar este impulso de la santa Madre Iglesia para renovar nuestro generoso compromiso de Familia Guanellana, con la concreta caridad misericordiosa vivida entre nosotros y con el pueblo pobre que nos evangeliza y nos da recursos para hacer un camino de santidad, camino del Samaritano, subiendo el monte de las Bienaventuranzas.

Que tengan una feliz y hermosa Fiesta de nuestro Santo Fundador, Don Luis Guanella.

P. Carlos Blanchoud

Padre Provincial

Fiesta de San Luis Guanella, 2017